Noticias destacadas
  • UN ARTÍCULO EN LA MEMORIA

    Más funcionarios que ventanas | DIARIO SUR 23 octubre 1996

    CASI medio millón de compatriotas se gana la vida administrando la nuestra. Aunque sorprenda un poco que las cosas funcionen tan mal habiendo tantos funcionarios, no sorprende en absoluto que en un colectivo tan numeroso destaquen alguno de sus miembros y lleguen a escalar las cumbres de las cordilleras de papel impreso. Son los llamados altos cargos. Todo alto cargo precisa la existencia de cargos bajitos o de mediana estatura, ya que donde no hay marineros no puede mandar patrón, pero en el populoso ejército administrativo nacional hay más generales que sargentos. Algunos de estos mandos superiores decidieron un buen día que estaban llamados a organizar la convivencia y optaron por sacrificarse dedicándose a la política activa. Al regresar de ella, con más o menos fango en los zapatos, consolidarán en sus puestos administrativos un «complemento de destino». En opinión de Cervantes, «cada cual fabrica su destino, no tiene aquí fortuna ninguna parte», pero eso no va con nuestros funcionarios cimarrones, que no sólo fabrican su destino, sino su complemento, y van a cobrar un extra de 1,7 millones, que aunque no sea una fortuna es más de lo que cobran al año los cargos bajísimos.

    La explicación de por qué se legisla siempre a favor de los altos cargos es bien sencilla: son otros cargos altos los que promulgan esas disposiciones. Hoy por ti, mañana por mí. Entre sastres no se cobran las hechuras y entre bomberos no conviene pisarse la manguera. Lo curioso es que estas generosidades se desplieguen en el país donde la presión fiscal ha registrado el mayor aumento de toda la OCDE. Mientras los ciudadanos medios están asfixiados por los impuestos y ven su futuro cada vez más difícil, cuatrocientos ex altos cargos son recompensados por su pasado.

    Cosas así importan más que el baile de máscaras de los miembros de la Fundación Europea, que han acudido en socorro del vencedor, después de abandonar las banderas y las herramientas de las banderas. Se nota que aún hay altos cargos por ocupar. Más que personas de altura.

    Manuel Alcántara