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  • UN ARTÍCULO EN LA MEMORIA

    El guardaespaldas | DIARIO SUR 1 septiembre 1997

    El que me preocupa es el guardaespaldas, que es el que sigue vivo todavía, cuando escribo estos renglones. El vertiginoso conductor ha muerto y tanto Lady Di como el multimillonario egipcio que decía que la amaba han pasado a peor vida, pero ¿qué va a ser del guardaespaldas? Ese no era ningún parásito. Se estaba ganando la vida que ahora pende de un hilo, después del cacharrazo bajo los puentes del Sena, y es más que probable que quede inútil para su profesión. ¿Quién contrata a un guardaespaldas con la columna vertebral rota? Hay que deplorar el accidente más sonoro del verano, pero a mí el que me preocupa es el guardaespaldas.

    Hace una semana que Lady Di visitó a una vidente. ¿Qué le diría? La princesa de Gales era una princesa de cuento, pero de cuento de Lovecraft. Se casó enamorada, pero Carlos hizo oídos sordos a ese amor. Luego vinieron las depresiones, la bulimia, los intentos de suicidio y los flechazos asestados con muy irregular puntería. Todo desembocó en la beneficencia, como suele ocurrirle a los aristócratas maltrechos cuando andan bien de dinero y a ella le dieron quince millones de libras esterlinas por el divorcio. La verdad es que vivió a mucha velocidad, pero murió a más; a 190 por hora. Para unos era una mujer cálida y generosa y para otros una tonta terminal, pero ahora tendrá la buena prensa de los malogrados. Además, como Lady Di estorbaba, empezarán las especulaciones y se hablará de asesinato. Nadie puede impedirlo. Si hay párrocos que siguen sospechando que al Papa Juan Pablo I «lo durmieron en el Señor», ¿cómo evitar que haya quienes piensen que a la princesa la quitaron de en medio? La pobre chica quedó aprisionada entre los hierros del coche, que era un 600, un Mercedes 600, pero lo cierto es que siempre vivió aprisionada.

    No se sabe bien por qué, le echan la culpa a los fotógrafos que la asediaban, en vez de culpar a quienes compran las revistas donde salen sus fotografías. En fin, el pueblo británico tardará en recuperarse del golpe, pero a mí lo que me interesa es que se recupere el guardaespaldas.

    Manuel Alcántara