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  • UN ARTÍCULO EN LA MEMORIA

    La ex | DIARIO SUR 18 febrero 1990

    CONSIDERADA la venganza como la forma más segura de la justicia, hay que reconocer que la ex señora de don Juan Guerra y ex cuñada de don Alfonso se está pasando de justiciera. A una tenacidad fuera de lo común, incluso entre las separadas, une esta mujer terrible un sibilino arte para expandir las sospechas. «Que mi marido busque dentro del PSOE quién lo ha sacado todo a relucir», ha dicho, convirtiendo la O de la sigla en una lupa. ¿Quién habrá sido ese malvado correligionario? También ha salido a colación un nuevo despacho, pero quizá lo más grave haya sido el pormenorizado relato de las palizas que le daba su marido. Según su versión, ella caía al suelo a los primeros guantazos y él, cuando la veía tumbada, le pegaba patadas en los riñones, cosa que sin duda es antirreglamentaria.

    Cada vez que doña Ángeles López hace unas declaraciones nos inunda un sentimiento de conmiseración hacia su marido. ¿Es posible que fuera tan malo, desde el primer día de matrimonio, el padre de sus cinco hijos? No es verosímil un comportamiento así en un vendedor de biblias, aunque sólo las conociera por el forro. Como la ex esposa siga largando -y asegura que todavía guarda una carta decisiva en la manga- vamos a terminar por cogerle una cierta simpatía al vertiginoso potentado.

    La venganza es un plato que se come frío, probablemente un plato combinado, pero esta mujer se está dando un atracón, con grave peligro de empacho. Lo normal en las mujeres que s separan es decir, a la hora del reparto, de gananciales, eso de «lo quiero todo, todo, todo». También es usual que se pongan a régimen, acudan a un instituto de belleza y divulguen entre sus amistades su máxima aspiración: «Yo a este lo hundo». Pero lo de doña Ángeles es demasiado: quiere triturarlo a plazos, demolerlo metódicamente, ponerlo a los pies de los caballos que su marido regalaba y otros aceptaban sin mirarles el diente. Su lema es idéntico al de aquella heroína del 2 de mayo: ¡Venganza y Guerra!

    Manuel Alcántara