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  • UN ARTÍCULO EN LA MEMORIA

    La otra cuenta pública | DIARIO SUR 23 septiembre 1991

    Nos están buscando la ruina por su mala cabeza pero mientras han encontrado la suya: las deudas de los partidos políticos españoles con las distintas entidades financieras superan los 25.000 millones de pesetas. Quiere decirse que los diversos pesebres funcionan a tope y se están inflando de comer, pero aún no se sabe quién pagará los platos rotos. En muy pocos años de democracia hemos aprendido dos cosas: que los partidos políticos son imprescindibles y que de ningún modo lo es que se administren tan mal.

    No se libra ninguno, aunque parece que el CDS bate la plusmarca del endeudamiento. Los diversos partidos, que si bien se mira difieren en muy poco, tienen más trampas que afiliados y por mucho que deseen que les presten atención desean mucho más que les presten dinero. Profesen la ideología que profesen -colorada, azul o gris, blanca o negra- todos los partidos están en números rojo. El error de cálculo entre lo que ingresan y lo que gastan incumbe a todas las formaciones, incluidas las más deformes. Se deduce que los partidos sólo ganan para disgustos, pero hacen mucha falta para que algunos tipos se ganen la vida. Siempre he creído que si un político hace una buena gestión puede considerarse que está pésimamente pagado, pero si la hace mala se le está regalando un dinero que sería más rentable llevarle a casa a condición de que no apareciera por su despacho.

    Es desconcertante que en un país como el nuestro, lleno de pobres, se barajen con tanta alegría los miles de millones. (Hoy se inaugura el nuevo edificio de la Cámara Alta, que ha costado 4.000) Menos mal que nuestro debatido ministro de Economía y Hacienda ha asegurado que la economía española estará preparada para la moneda única en 1997. ¿Entenderá por moneda única que no nos quede más que un duro en el bolsillo? Ser más ricos dentro de seis años no nos compensa de lo que en verdad va a ocurrirnos: que vamos a ser más viejos o que ya no vamos a ser y nos va a traer sin cuidado que los partidos rengan cada vez más deudas y sus dirigentes tengan cada vez más dinero.

    Manuel Alcántara