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  • UN ARTÍCULO EN LA MEMORIA

    El dinero de Fidel | DIARIO SUR 24 noviembre 1997

    NO me lo creo. No me puedo creer que Fidel Castro sea uno de los hombres más ricos del mundo y que su fortuna se calcule en 1.400 millones de dólares, algo más de la que poseía el hombre, recientemente fallecido, que en vez de ser presidente de Cuba, era presidente de Coca-Cola. No. A Fidel Castro se le puede llamar empecinado, anacrónico, loco, cruel, utópico, vengativo y un montón de cosas más, pero no es posible que su vida, tantas veces amenazada, haya consistido en la búsqueda de la riqueza personal. Para disfrutara ¿cuándo? El «comandante» no está hecho de la misma pasta de Onassis o de Mario Conde. No es posible creer que tiene cuentas bancarias, propietarias, oro, bonos, cadenas de tiendas, destilerías…

    Quizá sea cierto eso de que siempre queda algo de la calumnia, pero las calumnias deben ser aproximadas para que resulten verosímiles. A Barba Azul no se le puede acusar de misógino. Fidel Castro puede que haya llegado a ser funesto, pero no me cuadra que haya llegado a ser millonario en dólares. Las acusaciones parten de una revista llamada «Cuba. Reporte Económico» y quien las airea en España es Carlos Franqui. Sepamos quién es Franqui. ¿El hijo o el mismo que publicó «Retrato de familia con Fidel» (Seix Barral, 1981)? Si se trata del mismo, era un disidente que después de batirse con heroísmo en Sierra Maestra, fue perseguido por Castro, que lo hizo desparecer hasta de las fotografías en las que estaban juntos. Eso sí. Si nos cuentan que Fidel no perdona, nos lo creemos a pie juntillas o a pies encadenados en una mazmorra. Ningún dictador, y Fidel lo es, ha sido nunca magnánimo, pero no todos han ambicionado la opulencia, como Trujillo o Somoza. Se han conformado con algo para ellos mucho más satisfactorio: determinar el destino de los dioses. Cuando Aznar le cambió la corbata y dijo esa ordinariez de que Castro había salido ganando, de demostró que Fidel no tiende al lujo.

    Manuel Alcántara