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  • UN ARTÍCULO EN LA MEMORIA

    Traidores aunque avisen | DIARIO SUR 19 septiembre 1991

    LOS presupuestos del Gobierno son enemigos de los nuestros. Miedo nos da que se pongan a estudiarlos, con lo poco acostumbrados que están al estudio, y que empiecen a trazar previsiones, cuando todos sabemos que no las ven venir más que de espaldas, cuando se están yendo. En un alarde de sinceridad, nos informan de que el gasto público, que es el que más repercute en nuestros gastos privados, crecerá en un 10,2 por ciento y la recaudación por impuestos aumentará en un 12,9. Está claro que quieren pasar a la historia a base de hacérnoslas pasar canutas. Han confundido la gobernación con la recaudación y creen que la ciencia política consiste en saber hasta dónde se puede asfixiar a los contribuyentes sin provocar motines, algaradas o huelgas generales.

    Creo que llevan varios meses de discusiones sobre la forma de aplicar el ajuste de cuentas y va a ser el Ministerio de Obras Públicas y Transportes el que va a pagar el pato y las patochadas: 135.000 millones de pesetas menos le van a asignar este año. Menos mal que el señor Borrell ya se ha puesto un piso. En cambio, van a salir bien parados otros sectores, aunque para ello sea necesario concentrar el esfuerzo fiscal en otros impuestos. Ya se sabe: siempre que hay tormenta de cerebros, acuerdan descargar sobre nosotros el rayo del IVA. Según los técnicos en el arte de esquilmar, cada punto del IVA representa unos 120.000 millones.
    Nos están avisando de que lo vamos a pasar peor durante el año que viene, pero a pesar de eso son traidores a todo lo que habían prometido para conseguir que España funcionara y se hicieran bien las cosas. Ño se han redimido más que los redentores con carné. No es que sean antisocialistas, sino anti Diego Corrientes: nos lo quitan a los pobres y lo reparten entre los ricos, aunque no todo, que quien parte y reparte se queda con la mejor parte. No era eso lo tratado. Tiene mucho mérito, cuando se encuentran dos altos cargos, que puedan aguantar la risa. Sólo ellos saben hasta qué punto han engañado a la afición.

    Manuel Alcántara