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  • UN ARTÍCULO EN LA MEMORIA

    Explicaciones | DIARIO SUR 26 marzo 1998

    Lo mejor que se puede hacer con las explicaciones, como con las medicinas del «medicamentazo», es ahorrárselas. Siempre es engorroso explicar algo. Incluso hay profesores que detestan explicar su asignatura y delegan su función en otros, menos capacitados. ¿Cómo iba a explicar el señor Álvarez Cascos, y menos ahora que está lesionado, qué cosas le prometió al ex policía Amedo y qué cosas le dio? Sería ponerle en un aprieto y, en vista de eso, se ha acordado que no explique nada en el Congreso. A la Junta de Portavoces le parece muy bien que no diga que esa boca es suya, que por la boca muere el pez y hay redes de misteriosa urdimbre que permiten la captura de todos los inmaduros y en cambio no atrapan jamás a los peces gordos.

    Tampoco está dispuesto a dar explicaciones el eurocomisario agrícola Franz Fischler, que es un hueso de taba y no de aceituna. Las amenazas españolas le han entrado por un oído, pero no le han salido por el otro. Así está de gordo. Ahora dice que no tiene intención de beneficiar o perjudicar a ningún país y que la negociación no ha terminado, aunque está claro que él no quiere que llegue a buen término.

    Contra el vicio de pedir explicaciones está la virtud de no darlas o bien de aplazarlas, como ha hecho la Santa Madre Iglesia con el holocausto de los judíos o como ha hecho el presidente Clinton con el comercio de esclavos. Las responsabilidades históricas se diluyen cuando se remiten a los antepasados. El perdón es algo que se concede con facilidad a quienes están bajo tierra y, de paso, se le echa tierra al asunto. Además, hay muchas probabilidades de que quienes murieron en las cámaras de gas y quienes cruzaron encadenados el océano, no formulen ninguna propuesta. Los difuntos se callan como muertos. Una de las ventajas de residir en ese extenso territorio que llamamos «más allá» es que desaparece toda la curiosidad y nadie se interesa por nadie. Sólo a los que estamos vivos se nos deben algunas explicaciones.

    Manuel Alcántara